viernes, 5 de marzo de 2010

Quiere que la bajen del poste - La Tortuga

por Alberto Colella (Bs As CA)
"Por favor, destitúyanme": ¿Cristina está pidiendo ayuda?, una pregunta para el psicólogo
Nadie quiere destituir a nadie...solo quieren que la tortuga no se caiga del poste y sufra graves daños...es una obra de bien...y lo toman para el otro lado...ingratos...pasa que la tortuga esta "desorientada"..por esas cosas extrañas de la vida...y de la argentina..alguien la subió y ahora ... Hay que bajarla del poste..lo está pidiendo a gritos..si se cae se mata.. Sean solidarios...por un "bicentenario" en paz y en libertad..."barajar y dar de nuevo"..reformar la Constitución..por un país "federal" en serio...no un sello de goma de federalismo...basta de presidentes que terminan todos en "monarkas"...ó sea "monos" que nos "garkan"...llego la hora de los "fusibles"..."primeros ministros"...hacen las cosas mal y a su casa..no "bancarlos" cuatro años haciendo disparates y cometiendo actos de insania y kaprichos que llevan al país al kaos y desorden...el mundo cambio..los ciclos son muy cortos...es la hora del "jet" no de la carreta.. Las soluciones están..falta cambiar la actitud...mañana es tarde...!!!
Desde Urgente24
"Por favor, destitúyanme": ¿Cristina está pidiendo ayuda?, una pregunta para el psicólogo
Por JAMES NEILSON En los años últimos, ningún político opositor ha hecho más que Cristina de Kirchner y su esposo para difundir la idea de que el país está en vísperas de un golpe de Estado. Mientras que hasta sus adversarios más rabiosos subrayan lo importante que es que Cristina llegue indemne a diciembre del 2011 y se afirman dispuestos a ayudarla, tanto ella como Néstor insisten en que están rodeados de conspiradores "destituyentes".
Con frecuencia creciente, nos informan que jueces, legisladores y periodistas, en combinación con militares despechados, oligarcas rurales codiciosos y neoliberales sádicos, están confabulando para echarlos del poder, dando a entender así que saben muy bien que la maquinaria golpista se ha puesto nuevamente en movimiento y que por lo tanto ha llegado la hora para que todos los hombres y mujeres de buena voluntad los defiendan contra los enemigos de la democracia, de los derechos humanos y del "modelo" socioeconómico progresista que dicen haber creado.
¿Es una expresión de deseos? Parecería que sí, que en el fondo Cristina quiere agregar su nombre a la lista de víctimas a su entender nobles de la vesanía derechista por suponer que tal destino sería mucho más digno que aquel que le aguardaría si se respetaran los tiempos institucionales. Es que a menos que, para asombro de todos, los Kirchner se resignen por fin a cohabitar amablemente con un Congreso dominado por la oposición y con un Poder Judicial que ha elegido hacer gala de su independencia, los conflictos políticos se intensificarán tanto que el país no tardará en volverse ingobernable. En tal caso, a la oposición no le quedaría otra alternativa que la de intentar "destituir" a Cristina mediante un juicio político en que, claro está, figuraría no sólo su negativa a permitir que nimiedades como la Constitución y la Carta Orgánica del Banco Central "pongan palos en la rueda", sino también el crecimiento fenomenal de su propio patrimonio. Por ser tan desagradables las perspectivas que enfrentan los Kirchner, sería comprensible que prefirieran intentar figurar como mártires de los derechos humanos y la justicia social, a correr el riesgo de verse encarcelados como delincuentes comunes.
Cristina y su marido se formaron políticamente en un ambiente en el que era habitual hablar pestes de la "democracia burguesa" o "formal" so pretexto de que era máscara de un régimen oligárquico. Puede que fueran otros los motivos auténticos del desprecio que sentían por la democracia tal y como se la practica en los países desarrollados, ya que, como tantos jóvenes que pasaron por las universidades nacionales en los años setenta, les atraían las fantasías revolucionarias –los montoneros y sus simpatizantes compartían con ciertos militares la convicción de que, como les había enseñado Mao, el poder nace de la boca de un fusil–, pero les convenía jurar que su postura se debió a su solidaridad con los pobres, no a que encontraban aburrido y mediocre un sistema político en que a menudo resultaba forzoso buscar acuerdos con gente de ideas y prioridades muy distintas, es decir, pactar con el enemigo.
Aunque fue mínimo el aporte de la pareja a "la resistencia" a la dictadura militar que en buena medida debió su existencia a la efervescencia estudiantil, parecería que los dos lograron convencerse de que en cierto modo la representaba y que por lo tanto, una vez en el poder, les correspondía recuperar las viejas banderas y, conforme con la lógica propia de la secta en que suponen militar, pasar por alto las engorrosas formalidades democráticas.
Si bien pronto se hizo evidente que subordinaban todo lo demás a sus propios intereses personales, en especial los vinculados con el dinero, supondrán que éstos coinciden perfectamente con los de la parte rescatable del país: nunca conviene subestimar la capacidad de políticos como ellos para engañarse a sí mismos.
A Cristina siempre le ha encantado la idea del "relato" según la que en última instancia todo es subjetivo y, si se esfuerza lo bastante, su propia "verdad" podrá triunfar sobre las reivindicadas por otros políticos y, claro está, por "los medios" que le son hostiles. Se trata de una teoría peligrosa, una que en sociedades gobernadas por tiranías ha servido para justificar la censura férrea y que en las democráticas puede llevar al aislamiento creciente de quienes se aferran a puntos de vista minoritarios, sobre todo cuando éstos no se ven respaldados por datos averiguables. Desgraciadamente para Cristina, el "país real" que dice estar gobernando está achicándose por momentos, mientras que el "virtual y mediático" que lo amenaza no deja de crecer. Por algunos años, aproximadamente la mitad de la población del país pareció tomar en serio el "relato" que, con la aquiescencia de su marido, Cristina había inventado, pero en la actualidad la mayoría lo repudia por inverosímil y, a juicio de los más críticos, por delirante.
Se ha creado, pues, una situación muy extraña, una en la que los líderes del gobierno brindan la impresión de estar pidiendo ser derrocados por medios no previstos por la Constitución, pero para su frustración inocultable los convencidos de que su gestión está llevando el país hacia un desastre se resisten a complacerlos. A ojos de los Kirchner, el legalismo opositor será de por sí provocativo, razón por la que frente a todo revés redoblan la apuesta con la presunta esperanza de obligar a quienes no los quieren a dejar de lado sus inhibiciones para entonces actuar con la contundencia y desdén por las reglas que siempre han caracterizado a la pareja.
Es lo que hizo Cristina al reemplazar el Fondo del Bicentenario por otro casi idéntico del Desendeudamiento y, en seguida, comenzar transfiriendo dinero del Banco Central a las arcas gubernamentales, mofándose de este modo del Congreso. Es de prever que si tal atropello no sirve para que la oposición se alce en rebelión contra el desdeñoso autoritarismo presidencial, poniendo en marcha un juicio político, Cristina y Néstor la desafiarán nuevamente probando suerte con algo todavía más escandaloso hasta que por fin los legisladores opositores reaccionen como quieren los santacruceños que, desde hace casi dos años, buscan desesperadamente una forma de salir del pozo, que ellos mismos cavaron, en que han caído.
El gran dilema de la oposición: ¿Qué hacer con los Kirchner?
POR JORGE HÉCTOR SANTOS La gran incógnita del presente argentino es qué hacer con un gobierno dispuesto como siempre a llevarse la Constitución, las leyes y a los demás poderes del Estado por delante y gobernar como si ellos no existieran. Una buena parte de la oposición quiere ir a demostrarle a Cristina que está dispuesta a dialogar para cerrar el agujero fiscal descomunal. El gran dilema es qué hacer para tan loable intención si el gobierno no dialoga.
La oposición se puso los pantalones largos que consiguió en la votación del 28/06 y Cristina salió con un discurso patotero, antidemocrático y amenazante a decir que no respetará las decisiones del parlamento y tampoco del poder judicial.
La presidente entró en un virtual estado de rebeldía que en cualquier país serio y con dirigentes probos un acto de tal magnitud debería tener consecuencias precisas como el pretendido juicio político que podría desembocar en su destitución.
En la Argentina donde esos dirigentes no existen porque el país es igual que ellos, Cristina puede darse el gusto de decir los disparates más grandes y convertirse en una dictadora virtual sin a que a nadie se le mueva un pelo.
El pueblo está diezmado en sus valores más elementales, preocupado por la inflación, la inseguridad, cómo llegar a fin de mes, etc., con lo cual no tiene espacio mental para tomar dimensión de lo en la política está pasando porque esta le da la espalda a sus problemas urgentes. Para la mayoría de los sufridos habitantes el gobierno de los Kirchner ya no existe, ya fue.
Los políticos opositores, por el contrario, están todos preocupados en parar los arrebatos de Cristina porque a la gran mayoría les preocuparía que esta finalice su gobierno antes ya muchos de ellos pretender ocupar el sillón de Rivadavia pero están aterrados con la posibilidad que sea Cobos quien asuma el poder vacante y tenga que arriar el día a día del país hasta el final del mandato. Si a Cobos le fuese bien muchos de los opositores podrían quedar fuera de la competencia electoral.
Mientras tanto el país sigue acumulando problemas profundos a troche y moche como escritorio de empelado supernumerario.
El aislamiento internacional del país, inflación creciente, inseguridad descontrolada, pobreza en ascenso, posible devaluación en el horizonte que aumentará la cantidad de hambrientos, desinversión y subsidios que asfixian al Estado y un agujero fiscal que se calcula en 90.000 millones pesos. La lista no es completa pero es lo suficientemente pesada con tan solo tratar de mencionarla.
No resulta extraño que los opositores que representan al 80% o más del pueblo argentino hoy, duden de apretar el acelerador por la mezquindad que caracteriza a muchos de ellos aún sabiendo que el pronóstico país contempla solo su empeoramiento.
Si los opositores pretenden dialogar con los Kirchner son absurdos y nenes de pecho, aunque lo quieran hacer para no incendiar el país. Los Kirchner no dialogan con nadie, solo dialogan entre ellos.
Si la oposición retrocede en su avance por democratizar la vida de la república no solo se perderá tiempo sino que arrastrarán la multiplicidad de dificultades hasta escalones de una larga escalera que ya causa un vértigo turbador.
Sí, el gran dilema de la oposición es ¿Qué hacer con los Kirchner?
Tarea no fácil porque los Kirchner rompen todos los esquemas previsibles por su perversa forma de concebir el ejercicio del poder.
La UIA, AEA, SRA y FAA, (o los oligarcas rurales y los neoliberales) volverán a unir sus reclamos al Gobierno
Así como se "rejunta" la oposición política, tal como denunció Cristina de Kirchner ayer, volverán a "rejuntarse" los empresarios y hombres del campo para reclamar al Gobierno más de lo mismo: mayor institucionalidad y seguridad jurídica. Sino, ¿cómo dar a entender a los Kirchner que los reclamos exceden lo sectorial, porque los problemas lo exceden? ¿O será que jueces, piqueteros, medios, empresarios, productores, profesionales, políticos de los más antagónicos sectores, todos están equivocados.
"Están los viejos rezagos de la Alianza, el partido socialista de Santa Fe junto al sector enfrentados en la provincia, junto a quien dirigió durante 10 años la República Argentina en los '90, junto a quien no quiere que sigamos sin pagar, y quien declaró el default (...) eso no es oposición, eso es un rejunte político que sólo quiere obstruir", denunció ayer Cristina de Kirchner en cadena nacional.
Sin nombrarlos se refirió a Gerardo Morales, Elisa Carrió, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, pero entre otros, también atacó a los jueces, a los medios ya hasta se refirió a un intento de destitución.
Ahora es otro "rejunte" el que insiste: empresarios y hombres del campo. Juntos volverán a pedir mayor institucionalidad y seguridad jurídica a través de un documento.
En un encuentro informal, en Expoagro, retomaron la idea representantes de varias de las principales entidades empresarias del país: reflotar los contactos entre ellos para lanzar en los próximos días un documento que fije la posición del arco empresario frente a una serie de "coincidencias básicas", como el reclamo de mayor institucionalidad y seguridad jurídica.
En el encuentro, a última hora de la tarde, estaban dos de los cuatro integrantes de la Mesa de Enlace, Eduardo Buzzi y Hugo Luis Biolcati; el presidente y vice de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez e Ignacio De Mendiguren; referentes de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), como Jaime Campos y Gustavo Grobocopatel; y el titular del Banco Galicia e integrante de ADEBA, Eduardo Escasany, según numeró 'Clarín'.
En los hechos, esta reunión informal significó una continuación de los contactos entre entidades empresarias que se iniciaron en noviembre del año pasado, interrumpidas a fin de 2009 cuando Cristina invitó a empresarios a una primera reunión en la Quinta de Olivos. "Ahora llegó el momento de retomar esta iniciativa", dijo uno de los participantes del cónclave, que mostró desilusión con los resultados de aquella convocatoria presidencial.
La decisión que se tomó en Baradero fue motorizar una reunión formal entre las principales cámaras empresarias para consensuar un documento que establezca reclamos comunes de los sectores productivos y de servicios. No quedó fecha en agenda porque los ruralistas presentes quedaron en consultar a sus pares de Coninagro, Carlos Garetto, y de CRA, Mario Llambías. Pero barajaron como fechas tentativas para el relanzamiento de un frente empresario el jueves 10 o el miércoles 17 de marzo.

1 comentario:

  1. Felicito al autor de esta nota por la impecable exposición de los hechos, la claridad de sus enunciados y la corrección con que maneja el lenguaje, si además, lo que asevera y predice es el resultado de jucios razonables, cumple con otro de los preceptos de la información ; la veracidad. El panorama Argentino no es nada alentador, por cierto. Analizar literalmente estos párrafos esconden el gran desconcierto, impotencia y desazón que me embarga. Stella Maris Romaña

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