
Debemos tener cuidado de no deslumbrarnos tanto con la ambición de poder sustentada en sí misma, pues estamos haciendo una siembra de malos frutos para nuestros hijos y las generaciones venideras. La siembra se efectúa con el equilibrio político que surge de un modo natural en las personas y no de un modo de imposición que altere el normal desarrollo de la vocación política y social tan necesaria para los cambios de fondo en nuestra sociedad que marcha a la deriva.
Al Partido Justicialista le han quitado el derecho de ser minoría en la cámara en estas elecciones. Ya ni siquiera puede aspirar a perder, ya prácticamente no existe.
Al Partido político más grande de nuestro país lo han convertido, por la fuerza, en el partido más pequeño de la historia, pues ya no sabemos si en toda la lista de candidatos existe algún compañero. ¿Cómo se entiende el peronismo sin peronistas? ¿Acaso se quiere destruir hasta el mismo recuerdo de una causa que ha llenado de alegría y dignidad a nuestro pueblo?
En estas elecciones estoy de luto, no quiero votar. Voy a acompañar desde mi silencio a aquel que sin culpa alguna hoy agoniza en el matadero.
¡Qué hermosa es nuestra doctrina!, ¡da orgullo ser peronista! … pero ahora es tan solo un lindo recuerdo.
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