jueves, 22 de marzo de 2018

La mujer en el ojo de la tormenta

El tiempo de la mujer ya ha llegado, está presente y no acepta ningún tipo de seducción que le haga abandonar su lucha.



La mujer ha salido de sus actividades cotidianas marcando exigencias al país y al mundo, se siente abusada, ultrajada, violentada, se siente sola en un mundo que no la comprende, que no la respeta; se siente postergada en el sentido de su propia existencia. La mujer siente que la van matando como tal; intuye una terrible amenaza a su propia condición de mujer y sale a luchar.

Lucha desde su propio lenguaje, desde su propia psicología, desde su propio corazón.

El masculino no la está interpretando bien, le resulta muy difícil descifrar lo que realmente piensa una mujer, no la entiende y le está por dar lo que ella no quiere.

La mujer no quiere el aborto, tampoco quiere la igualdad con el hombre, no es su deseo que dejen de decirles algún piropo por la calle.

El aborto lo prefiere ese masculino casado que embaraza a una joven y quiere ocultar la evidencia para que su esposa no se entere, lo prefiere aquel masculino que tomó una mujer como una aventura y no desea más que eso; pero no quiere pagar el costo del aborto, por eso busca por ley que se lo practique en cualquier hospital de forma gratuita. ¿Acaso no saben que en las clínicas existen médicos que habitualmente hacen abortos?, pero hay que pagar su costo, aquí no entra la obra social. Tampoco les importa el tiempo de embarazo, lo realizan incluso cuando están a punto de dar a luz. ¿Acaso no sabían esto? La despenalización no cambia nada de esto, solo cambia que será gratuito.

La mujer, con este mensaje que expresa, nos está diciendo otra cosa.

Nos está diciendo a los gritos a todo el país y al mundo: “CONSTRUYAN AL HOMBRE”, estamos hartas de ver masculinos inmaduros, irresponsables, brutos, mal educados.

La mujer quiere que el ser masculino comience a ser hombre, que evolucione como persona.

Tengo la certeza que cualquier mujer, aún la feminista más empedernida, ve a un hombre, ella se arroja a sus pies, pero cuando ve al masculino que se cree hombre le causa una terrible desilusión, no puede coronarlo como su hombre porque a este masculino le falta mucha talla para llegar a ese nivel, se siente desperdiciada al guardarle fidelidad a un tipo que no vale la pena, por eso quiere ser libre y tener las mismas ventajas que este masculino que no llega a ser hombre, siente que es una gran injusticia percibir menor sueldo que él; Se viste de belleza para que la admiren y reciba halagos y hermosas palabras que exalten su hermosura, y solo recibe groserías que incomoda hasta los terceros que escuchan.

Cuando se siente engañada por este masculino que la embarazó quiere morirse y matarlo, por eso quiere el aborto, para morir ella misma y al mismo tiempo para matar al que le causó tremenda decepción matando al hijo en su propio vientre.

La legislatura debería abandonar el proyecto de despenalización del aborto y ponerse de lleno a trabajar en el proyecto de la construcción del hombre. Las mujeres solo quieren esto.

Debemos aprovechar este tiempo de la mujer, ella nos está enseñando algo muy importante y muy necesario, nos está exigiendo ser hombres de verdad y debemos aprovechar esta exigencia.

Debemos dejarla que se manifiesten libremente, que rompan todo lo que quieran, que escriban todas las paredes que prefieran, todo esto no significa nada frente a todas las pérdidas ocasionadas por la constante corrupción. No las molesten ni pongan guardia policial, no intentemos analizarlas ni juzgarlas, sino que esto sirva para analizarnos a nosotros los masculinos en todo lo que nos falta para ser hombres.

No borren las cosas que escriben en las paredes, sino que interpretemos sus mensajes. Cuando ellas expresan “Muerte al Macho”, agreguemos “que renazca el hombre”.

De este modo, con el hombre, que es responsable y no hedonista, tendremos un país con menor y cada vez menor corrupción y podríamos llegar a ser la potencia más grande en el mundo.

Juan C. Starchevich

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