domingo, 12 de diciembre de 2010

Carta de una ciudadana indignada

¿Qué pasa que no hay más cacerolazos?

Estimados amigos:

Cuando escuché el patético discurso de Cristina Fernández de Kirchner por cadena nacional, escoltada por Hebe de Bonafini y Estela Carlotto, pensé que a la cuarta palabra, un cacerolazo iba a estallar para dar por tierra con la peligrosa diatriba de esa guerrillera encaramada al poder. No apoyo de ningún modo la gestión política de Maurício Macri, pero lo que esta mujer y sus secuaces le está haciendo al país, amerita que esta vez, por unas horas o lo que haga falta, nos pongamos de su lado.

Esta zurda, chorra, defensora de terroristas, nos ha declarado la guerra. Le ha declarado la guerra a la gente honesta, a los trabajadores, a quienes no queremos que esto se convierta en otra Venezuela. Pero ahora, que su discurso ha acabado sin reacción alguna, creo que ese será el destino para nuestra Patria. Así como no hay marchas en el país de Chávez, ni cacerolazos ni nada frente a las expropiaciones de ese canalla, tampoco las hay aquí. Hay periodistas agredidos en el parque "Indoamericano", como llaman ahora al Parque Iberoamericano de Villa Soldati, hay vecinos heridos ¡¡¡Y a nadie en el país le importa un bledo!!! ¿O es que solamente salimos cuando nos tocan la platita del banco? No merecemos nada. Si no salimos a defender a nuestros hermanos amenazados por esta señora y su banda de mafiosos de izquierda, este país va a desaparecer y habiéndolo merecido.

¡¡¡Argentinos!!! ¿Somos una nación de cobardes? ¿Somos unos pusilánimes indignos de nuestros abuelos?

¡Hagamos pronto algo para frenar a estos delincuentes comunes!

por: V. M. C.
Enviado por Carlos Ramón Alsina (Bs As)
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Un paraguayo indignado

Voy a agregar algo que me parece muy gracioso, pero es una verdadera realidad que saca de las casillas a cualquiera.

Este hecho ocurrió en Paraguay con diputados igual a los nuestros y un pueblo que quiere algo diferente.

Un periodista paraguayo, en un programa radial al aire, le dice cosas muy fuertes a un diputado de su país.
Vale la pena escucharlo (hasta el final)

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