sábado, 26 de noviembre de 2011

La división de la familia es responsabilidad del Estado

por Juan C. Starchevich

La familia es célula básica de una sociedad en la medida que ella coordine los movimientos básicos de reglas y conductas. La familia se basa en normas morales y reglas de conductas que rigen su estancia y desarrollo hacia una evolución como personas y como sociedad civilizada, significa sociedad educada, significa sociedad educada que educa, sociedad que se esfuerza en aprender y enseña; sociedad que tiende a ser más venciendo las dificultades, aprendiendo de los errores y aciertos de la historia para servirles a las nuevas generaciones a superar progresivamente a las anteriores; a no cometer sus mismos errores; a perfeccionar los aciertos; a ser una sociedad cada vez más humana.

Las normas morales deben ser adoptadas con inteligencia. En el pasado se han tomado, confusamente pero con gran sentido común a las cosas de la naturaleza que estaban en función de la vida y su conservación. Se tomaba como ser supremo al sol, idolatrándolo, endiosándolo, pues en esa época no se tenía el conocimiento de los astros y se creía que eran seres inteligentes, quizás de un modo mágico nacido de un corazón que emerge de la fantasía de buscar continuamente el sentido último de su existencia. Entonces aparecen distintos parámetros que pretenden dar consuelo al corazón humano de un modo quizás conformista pero que ajustaba en una única relación céntrica las conductas individuales haciendo de todas ellas una moral colectiva. Más adelante se descubre que el sol, la luna, todos los astros, las leyendas, los mitos, son solo fantasías del hombre que busca su propia identidad, su propia autenticidad, para hacer de ello su propio manual de vivir que se llama “moral humana”.

Existen revelaciones, fantasías, mentiras y verdades, que forman parte de nuestro folclore y hacen de ella nuestra tradición. Existen también fantasías que acongojadas por tantas cosas variadas y diferentes han llegado a negar todo; a plantear que todo es una mentira; que todo lo que no es filtrado por los sentidos conscientes del ser humano no existe. Entonces optan por una moral que se desarrolla por cuestiones inmediatas al pensamiento que surge de una mentalidad de concepciones relativas al juicio individual sin mediar más que su propia apreciación surgida desde la visión a través del prisma de los deseos y temores, más que desde una investigación seria de la vida, de la realidad humana, del conocimiento científico. La moral de hoy es regida por las leyes de la ignorancia y conductas aleatorias que dan como respuestas una anarquía social y política que sumerge al pueblo dentro de una agonía interior que hace perder el sentido básico de la vida y sus cosas.

La familia ya no funciona como una escuela sino como una especie conductas diversas donde cada quién cree que ya lo sabe todo y solo debe luchar por conseguir dinero obligando a unos a mantener a otros. Ya no funciona como unidad, como cuerpo, cabeza y miembros, sino como algo circunstancial y relativo, sin más moral que la de la calle y de las propagandas televisivas.

El Estado les ha quitado la Patria Potestad a los padres deteriorando y destruyendo a las familias mediante una amoralidad surgida de ideologías materialistas imperadas desde el marxismo gramsciano que destruye la cultura, la tradición, la educación, las instituciones. Una ideología que involuciona al hombre hacia su propia animalidad con una racionalidad ignorante y nociva para sí mismo.

Hoy no se sabe qué hacer con los niños y jóvenes en las escuelas. Creen que todo es cosa de un nuevo tiempo de la historia y no se dan cuenta que todo esto es provocado desde las mismas Esferas de Gobierno que hacen desaprender y reeducan desde los distintos medios de difusión y desde nuevas leyes promulgadas por legisladores ignorantes e inescrupulosos que solo piensan en mantenerse en el Poder.

Han transformado a la moral en un juego de opiniones de una mayoría individualista conducida en masa ignorante y necia.

Tampoco se sabe qué hacer con los jóvenes en la sociedad, mientras que el Estado colabora en el suministro de drogas, alcohol, inmoralidades, libertinaje, autonomías sin control.

¿Qué familia puede controlas a sus propios adolescentes y jóvenes? ¿Qué padres pueden educar a sus hijos?

Las escuelas ya no pueden enseñar más lo que hace falta saber. Los docentes ya no enseñan, no pueden hacerlo, es imposible; Solo tratan de mantener una conducta de convivencia, dentro de poco ya ni eso podrán lograr.

¿Se viene el estallido?

Los marxistas llaman a esto “revolución”, yo lo llamo estupidez. Una estupidez social y colectiva que debía ser generada intencionalmente para transformar a nuestro país en una Venezuela de Chávez o una Cuba de Fidel Castro, en una Argentina de los Kirchner, un país de idiotas, ignorantes y necios.

El Estado no puede cambiar las leyes matemáticas ni físicas, puesto que se entiende perfectamente que existen científicos especiales para esto. Estas leyes no se las pueden modificar ni enunciar mediante una mayoría ignorante, sino por unos “muy pocos especialistas que saben”.

¿Quién sabe de humanidad más que la Iglesia Católica? ¿Acaso el hombre y su moral no es más importante que las matemáticas y la física?

¿Por qué el Estado no respeta a los que en verdad saben de humanidad para promulgar sus leyes?

¿Por qué a la moral la llaman religión? ¿Acaso el marxismo no es una religión que desecha toda creencia espiritual?

¿El pueblo argentino no sabe que al desechar la fe Católica acepta como religión al marxismo? ¿No sabe que progresivamente va en contra de sí mismo?

Habría que dejar un poco la tele y mirarse más a uno mismo.

1 comentario:

  1. Excelente pagina. Estoy contento el haberla encontrado.
    Siempre es agradable leer algo que capte mi atencion.


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