viernes, 23 de abril de 2010

Desempolvando el MataBurros: Renovación Carismática – Rosacruces – Laicismo – Relativismo - Hedonismo

Es muy bueno seguir aprendiendo y nunca dejar de hacerlo, pues siempre aparecen cosas nuevas que en su mayoría no son nuevas sino muy viejas, la novedad es la Amenaza. Significa que debemos estar bien preparados y bien formados para hacerle frente a estas nuevas amenazas que se valen de nuestras flaquezas, debilidades y, fundamentalmente, de nuestros deseos de progresar hacia objetivos ya experimentados hace muchos siglos de la historia, sin haber dado las respuestas esperadas. En cada criterio es conveniente hacer el análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas), respecto de mi estado actual como persona, lo que quiero de mí y para mí, ¿qué quiero lograr como meta? ¿Evolución humana? ¿Materialismo y placer? ¿Madurez y felicidad?... La respuesta está en tu vocación, tu vocación desarrolla el sentido de tu vida, el sentido de tu vida es la llamada a ser feliz. Todo esto está en tu corazón, el cerebro solo es el intérprete, un traductor que exige que te conozcas primero para así poder interpretar y traducir con fidelidad tu propia realidad y el sentido de tu vida. No te equivoques. (Juan C. Starchevich)

Gentileza: Procurador Eliceo Nuñez - M.P.Nº165 S.T.J.Ch (Resistencia, Chaco)

Hedonismo
por Padre Jordi Rivero

El punto de vista que sostiene que la satisfacción humana se encuentra en la búsqueda y posesión del placer material y físico.

El hedonismo radical sostiene que todos los placeres físicos deben ser satisfechos sin ninguna restricción, mientras que el hedonismo moderado afirma que las actividades placenteras deben ser moderadas, para que así aumente el placer. En ambos casos el placer es la principal motivación del comportamiento.

La fe católica se opone al hedonismo porque mina los valores espirituales de caridad, fe, justicia, sacrificio y las virtudes morales necesarias para el crecimiento de la persona en relación con Dios y el prójimo.

El hedonismo es una actitud carente de moral, no porque aprecie algún placer, sino porque lo antepone a las exigencias del amor a Dios y al prójimo. Es una actitud egocéntrica que incapacita al sujeto para relacionarse con otros a menos que sea para explotarlos y satisfacer su afán de placer.

Jesucristo nos enseña valores muy superiores al placer, siendo el amor el supremo entre ellos. Nos enseña además que para entrar por el camino del amor hay que negarse a si mismo. Solo así encontramos la verdadera felicidad.

Mateo 16:24 "Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame."

Marcos 12:30-31 " y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.»


Laicidad y Laicismo


Laicidad: Mutuo respeto entre Iglesia y Estado fundamentado en la autonomía de cada parte
Laicismo: Hostilidad o indeferencia contra la religión.

La laicidad del Estado se fundamenta en la distinción entre los planos de lo secular y de lo religioso. Entre el Estado y la Iglesia debe existir, según el Concilio Vaticano II, un mutuo respeto a la autonomía de cada parte.

¡La laicidad no es el laicismo!

La laicidad del estado no debe equivaler a hostilidad o indiferencia contra la religión o contra la Iglesia. Mas bien dicha laicidad debería ser compatible con la cooperación con todas las confesiones religiosas dentro de los principios de libertad religiosa y neutralidad del Estado.

La base de la cooperación esta en que ejercer la religión es un derecho constitucional y beneficioso para la sociedad.
Los orígenes de la laicidad en realidad se remontan al judeocristianismo (Por Àlex Seglers) forum libertas

Laicismo y militarismo van de la mano Forum Libertas
Es el laicismo quien haciendo desaparecer toda otra razón convierte al estado en la única razón.

La Revolución Francesa trasforma el ejército hasta convertirlo en la gran baza política. El bonapartismo –una obviedad olvidada- es el estadio superior de la versión ilustrada del laicismo de estado. Es su fase imperialista.

Todos los estados laicistas sean de perfil derechistas, sean de izquierdas, todos sin excepciones han asumido el militarismo como columna vertebral del estado. Laicismo y militarismo van de la mano, forman parte de un mismo proyecto, y el que conozca alguna excepción que levante el dedo.

La Laicidad

Benedicto XVI
Extracto del discurso a los juristas católicos, 9 de diciembre, 2006.

Queridos hermanos y hermanas:

En el mundo de hoy la laicidad se entiende de varias maneras: no existe una sola laicidad, sino diversas, o, mejor dicho, existen múltiples maneras de entender y vivir la laicidad, maneras a veces opuestas e incluso contradictorias entre sí.

Para comprender el significado auténtico de la laicidad y explicar sus acepciones actuales, es preciso tener en cuenta el desarrollo histórico que ha tenido el concepto. La laicidad, nacida como indicación de la condición del simple fiel cristiano, no perteneciente ni al clero ni al estado religioso, durante la Edad Media revistió el significado de oposición entre los poderes civiles y las jerarquías eclesiásticas, y en los tiempos modernos ha asumido el de exclusión de la religión y de sus símbolos de la vida pública mediante su confinamiento al ámbito privado y a la conciencia individual. Así, ha sucedido que al término "laicidad" se le ha atribuido una acepción ideológica opuesta a la que tenía en su origen.

En realidad, hoy la laicidad se entiende por lo común como exclusión de la religión de los diversos ámbitos de la sociedad y como su confín en el ámbito de la conciencia individual. La laicidad se manifestaría en la total separación entre el Estado y la Iglesia, no teniendo esta última título alguno para intervenir sobre temas relativos a la vida y al comportamiento de los ciudadanos; la laicidad comportaría incluso la exclusión de los símbolos religiosos de los lugares públicos destinados al desempeño de las funciones propias de la comunidad política: oficinas, escuelas, tribunales, hospitales, cárceles, etc.

Basándose en estas múltiples maneras de concebir la laicidad, se habla hoy de pensamiento laico, de moral laica, de ciencia laica, de política laica. En efecto, en la base de esta concepción hay una visión a-religiosa de la vida, del pensamiento y de la moral, es decir, una visión en la que no hay lugar para Dios, para un Misterio que trascienda la pura razón, para una ley moral de valor absoluto, vigente en todo tiempo y en toda situación. Solamente dándose cuenta de esto se puede medir el peso de los problemas que entraña un término como laicidad, que parece haberse convertido en el emblema fundamental de la posmodernidad, en especial de la democracia moderna.

Por tanto, todos los creyentes, y de modo especial los creyentes en Cristo, tienen el deber de contribuir a elaborar un concepto de laicidad que, por una parte, reconozca a Dios y a su ley moral, a Cristo y a su Iglesia, el lugar que les corresponde en la vida humana, individual y social, y que, por otra, afirme y respete "la legítima autonomía de las realidades terrenas", entendiendo con esta expresión -como afirma el concilio Vaticano II- que "las cosas creadas y las sociedades mismas gozan de leyes y valores propios que el hombre ha de descubrir, aplicar y ordenar paulatinamente" (Gaudium et spes, 36).

Esta autonomía es una "exigencia legítima, que no sólo reclaman los hombres de nuestro tiempo, sino que está también de acuerdo con la voluntad del Creador, pues, por la condición misma de la creación, todas las cosas están dotadas de firmeza, verdad y bondad propias y de un orden y leyes propias, que el hombre debe respetar reconociendo los métodos propios de cada ciencia o arte" (ib.). Por el contrario, si con la expresión "autonomía de las realidades terrenas" se quisiera entender que "las cosas creadas no dependen de Dios y que el hombre puede utilizarlas sin referirlas al Creador", entonces la falsedad de esta opinión sería evidente para quien cree en Dios y en su presencia trascendente en el mundo creado (cf. ib.).

Esta afirmación conciliar constituye la base doctrinal de la "sana laicidad", la cual implica que las realidades terrenas ciertamente gozan de una autonomía efectiva de la esfera eclesiástica, pero no del orden moral. Por tanto, a la Iglesia no compete indicar cuál ordenamiento político y social se debe preferir, sino que es el pueblo quien debe decidir libremente los modos mejores y más adecuados de organizar la vida política. Toda intervención directa de la Iglesia en este campo sería una injerencia indebida.

Por otra parte, la "sana laicidad" implica que el Estado no considere la religión como un simple sentimiento individual, que se podría confinar al ámbito privado. Al contrario, la religión, al estar organizada también en estructuras visibles, como sucede con la Iglesia, se ha de reconocer como presencia comunitaria pública. Esto supone, además, que a cada confesión religiosa (con tal de que no esté en contraste con el orden moral y no sea peligrosa para el orden público) se le garantice el libre ejercicio de las actividades de culto -espirituales, culturales, educativas y caritativas- de la comunidad de los creyentes.

A la luz de estas consideraciones, ciertamente no es expresión de laicidad, sino su degeneración en laicismo, la hostilidad contra cualquier forma de relevancia política y cultural de la religión; en particular, contra la presencia de todo símbolo religioso en las instituciones públicas.

Tampoco es signo de sana laicidad negar a la comunidad cristiana, y a quienes la representan legítimamente, el derecho de pronunciarse sobre los problemas morales que hoy interpelan la conciencia de todos los seres humanos, en particular de los legisladores y de los juristas. En efecto, no se trata de injerencia indebida de la Iglesia en la actividad legislativa, propia y exclusiva del Estado, sino de la afirmación y de la defensa de los grandes valores que dan sentido a la vida de la persona y salvaguardan su dignidad. Estos valores, antes de ser cristianos, son humanos; por eso ante ellos no puede quedar indiferente y silenciosa la Iglesia, que tiene el deber de proclamar con firmeza la verdad sobre el hombre y sobre su destino.

Queridos juristas, vivimos en un período histórico admirable por los progresos que la humanidad ha realizado en muchos campos del derecho, de la cultura, de la comunicación, de la ciencia y de la tecnología. Pero en este mismo tiempo algunos intentan excluir a Dios de todos los ámbitos de la vida, presentándolo como antagonista del hombre. A los cristianos nos corresponde mostrar que Dios, en cambio, es amor y quiere el bien y la felicidad de todos los hombres. Tenemos el deber de hacer comprender que la ley moral que nos ha dado, y que se nos manifiesta con la voz de la conciencia, no tiene como finalidad oprimirnos, sino librarnos del mal y hacernos felices. Se trata de mostrar que sin Dios el hombre está perdido y que excluir la religión de la vida social, en particular la marginación del cristianismo, socava las bases mismas de la convivencia humana, pues antes de ser de orden social y político, estas bases son de orden moral.

[Traducción distribuida por la Santa Sede © Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana] ZS06121711


Laicismo

La laicidad del estado no debe confundirse con el laicismo que es incompatible con la libertad religiosa.

La ideología laicista es incompatible con la libertad religiosa. -Juan Pablo II, 24 enero, 2005.

«en el ámbito social se va difundiendo también una mentalidad inspirada en el laicismo, ideología que lleva gradualmente, de forma más o menos consciente, a la restricción de la libertad religiosa hasta promover un desprecio o ignorancia de lo religioso, relegando la fe a la esfera de lo privado y oponiéndose a su expresión pública».

En el discurso al cuerpo diplomático pronunciado el 12 de enero de 2004, el Santo Padre había aclarado la diferencia que existe entre el «legítimo» «principio de laicidad» --«comprendido como la distinción entre la comunidad política y las religiones». Y añadía: «¡distinción no quiere decir ignorancia! ¡La laicidad no es el laicismo!».

«Un recto concepto de libertad religiosa no es compatible con esa ideología, que a veces se presenta como la única voz de la racionalidad. No se puede cercenar la libertad religiosa sin privar al hombre de algo fundamental»

En este contexto, «están creciendo las nuevas generaciones de españoles, influenciadas por el indiferentismo religioso, la ignorancia de la tradición cristiana con su rico patrimonio espiritual, y expuestas a la tentación de un permisivismo moral».

«La juventud tiene derecho, desde el inicio de su proceso formativo, a ser educada en la fe. La educación integral de los más jóvenes no puede prescindir de la enseñanza religiosa también en la escuela, cuando lo pidan los padres, con una valoración académica acorde con su importancia».

Relaciones Iglesia-Estado

El Papa presenta algunas directrices

11, feb, 2005 (Cf. Zenit, 12 marzo)

La Iglesia apoya el principio de laicidad según el cual hay separación de los papeles de la Iglesia y el Estado, siguiendo la prescripción de Cristo, «Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (Lucas 20:25). De hecho, el Concilio Vaticano II explicaba que la Iglesia no se identifica con ninguna comunidad política ni está limitada por lazos con ningún sistema político. Al mismo tiempo, tanto la comunidad política como la Iglesia sirven a las necesidades de las mismas personas y este servicio se llevará a cabo de modo más efectivo si hay cooperación entre ambas instituciones.

Pero la justa separación entre Iglesia y estado no significa que el estado niegue a la Iglesia su lugar en la sociedad o que se le niegue a los católicos cumplir su responsabilidad y derecho de participar en la vida pública. Un estado que no da espacio a la Iglesia en la sociedad cae en sectarismo. Esto podría conducir a un aumento de la intolerancia y a dañar la coexistencia de los grupos que forman la nación.

Con este fin se debe permitir a los cristianos hablar en público y expresar sus convicciones durante los debates democráticos, «desafiando al estado y a sus compañeros ciudadanos sobre sus responsabilidades como hombres y mujeres, especialmente en el campo de los derechos humanos fundamentales y del respeto por la dignidad humana, por el progreso de la humanidad, pero no a cualquier precio, por la justicia y la equidad, así como por la protección de nuestro planeta».

Mantener la libertad
Zenit, 12 marzo

El 24 de enero, 2005, el Papa se dirigió a un grupo de obispos españoles durante su visita a Roma. Habló de la propagación de la ideología laicista en la sociedad de aquel país «que lleva gradualmente, de forma más o menos consciente, a la restricción de la libertad religiosa hasta promover un desprecio o ignorancia de lo religioso, relegando la fe a la esfera de lo privado y oponiéndose a su expresión pública» (No. 4). Además, «No se puede cercenar la libertad religiosa sin privar al hombre de algo fundamental», añadía el Santo Padre.

El Papa también insistía en que es necesario que los católicos busquen «el Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según la voluntad divina». Y les animaba a ser testigos valientes de su fe en los diferentes ámbitos de la vida pública.

Fe y práctica

El año pasado, Juan Pablo II también tocó las relaciones Iglesia-Estado en su discurso a un grupo de obispos de Estados Unidos el 4 de diciembre, 2005. Dirigiéndose a los prelados de las provincias eclesiásticas de Louisville, Mobile y Nueva Orleáns, el Papa les animaba a que hicieran una prioridad pastoral del ayudar a los laicos a combinar armoniosamente los deberes que tienen como miembros de la Iglesia y los que tienen como miembros de la sociedad humana.

Citando la «Lumen Gentium», No. 36, el Santo Padre afirmaba que los hombres y mujeres laicos, tras recibir una catequesis adecuada y una formación continua, han de tener clara su misión «para extender el Reino de Dios, a través de su actividad secular, ‘de suerte que el mundo se impregne del espíritu de Cristo y alcance más eficazmente su fin en la justicia, la caridad y la paz’» (No. 3).

Por eso, es necesario que los fieles reciban instrucciones claras sobre sus deberes como cristianos, y sobre su obligación de actuar de acuerdo con la enseñanza autorizada de la Iglesia, añadía el Papa. Y para quienes objetan que tal instrucción tiene un tono excesivamente político, Juan Pablo II establece claramente: «Aun respetando plenamente la separación legítima de la Iglesia y el Estado en la vida americana, esta catequesis debe también dejar claro que para el fiel cristiano no puede haber separación entre la fe que es para ser vivida y ponerla en práctica y su compromiso de participación total y responsable en la vida profesional, política y cultural» (No. 3).

Juan Pablo II urgía además a los obispos a que dieran prioridad a esta área en su trabajo. «Dada la importancia de estos temas para la vida y misión de la Iglesia en su país, les animaría a considerar el inculcar los principios doctrinales y morales subrayando el apostolado de los laicos como esencial en su ministerio de maestros y pastores de la Iglesia en América».


Relativismo

Relativismo: La idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, lo sagrado y lo vulgar; lo admirable y lo dañino; que el alumno sabe tanto como el maestro; que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes; que la víctima es tan culpable como el delincuente; que no hay nada sagrado ni profano; que Dios jamás ha revelado nada y por eso cualquier religión es lo mismo: opiniones humanas.

--Cardenal Ratzinger: Diría que hoy realmente se da una dominación del relativismo. Quien nos es relativista parecería que es alguien intolerante. Pensar que se puede comprender la verdad esencial es visto ya como algo intolerante. Pero en realidad esta exclusión de la verdad es un tipo de intolerancia muy grave y reduce las cosas esenciales de la vida humana al subjetivismo. De este modo, en las cosas esenciales ya no tendremos una visión común. Cada uno podría y debería decidir como puede. Perdemos así los fundamentos éticos de nuestra vida común.

Cristo es totalmente diferente a todos los fundadores de otras religiones, y no puede ser reducido a un Buda, o a un Sócrates, o un Confucio. Es realmente el puente entre el cielo y la tierra, la luz de la verdad que se nos ha aparecido. El don de conocer a Jesús no significa que no haya fragmentos importantes de verdad en otras religiones. A la luz de Cristo, podemos instaurar un diálogo fecundo con un punto de referencia en el que podemos ver cómo todos estos fragmentos de verdad contribuyen a una profundización de nuestra propia fe y a una auténtica comunión espiritual de la humanidad.


La Renovación Carismática
por Padre Jordi Rivero

La Renovación Carismática Católica (ERC) es un movimiento eclesial reconocido por la Santa Sede. Nace de la experiencia de la acción del Espíritu Santo, de una actualización de la experiencia de Pentecostés. Aviva la conciencia de todo lo que Jesús nos reveló y evoca una respuesta entusiasta para vivir la fe de la Iglesia.

La Renovación Carismática es una corriente de gracia que ha tocado transversalmente las Iglesias cristianas (católica, ortodoxa, protestante) ver: Pentecostalismo. Incluye a cerca de 600 millones de cristianos en todo el mundo.

Surgió entre los católicos en 1966 cuando unos pocos estudiantes de la Universidad de Duquesne (Pittsburgh, Pennsylvania – Estados Unidos), durante un retiro meditaron sobre la experiencia de Pentecostés en los Hechos de los Apóstoles. Entonces oraron para ocurra lo mismo entre ellos. Experimentaron la efusión del Espíritu Santo y la manifestación de dones carismáticos. La experiencia pronto se propagó por el mundo entero. Más de 120 millones de católicos participan de la espiritualidad de la RCC actualmente.

¿Que dice la iglesia?

La autoridad suprema para discernir la autenticidad de un movimiento en la Iglesia pertenece al Papa. Todos los Papas han apoyado públicamente a la renovación carismática desde su comienzo.

La Renovación Carismática, como otros movimientos reconocidos de la Iglesia Católica, está bajo la autoridad del Pontificio Consejo para los Laicos, el dicasterio de la Curia romana al servicio de los fieles laicos que tiene la responsabilidad de discernir la autenticidad de todos los movimientos. Dicho Consejo reconoce y apoya a la RCC. Esta cuenta con los servicios de una oficina internacional en Roma (ICCRS)– International Catholic Charismatic Renewal Services.

La primera conferencia de la Renovación en Roma fue en mayo de 1975. S.S. Pablo VI, el 19 de mayo de ese año exhortó a los participantes a continuar sus esfuerzos de renovación y a continuar fieles a la Iglesia:

"Este deseo auténtico de situaros en la Iglesia es un singo auténtico de la acción del Espíritu Santo... ¿Como no va a ser esta "renovación espiritual" una oportunidad para la Iglesia y el mundo? Y como, en ese caso no tomar todos los medios para asegurar que permanezca de este modo..."

El Papa también concedió al Cardenal Suenens, su delegado ante la Renovación Carismática, celebrar miso en el altar mayor de San Pedro, lo cual es un signo extraordinario de respaldo. Leer profecía recibida en aquella ocasión. Profecía >>

Juan Pablo II a la Renovación

El Papa Juan Pablo II, hablándole a un grupo de líderes internacionales de la renovación, el 11 de diciembre de 1979, les dijo: "Estoy convencido que este movimiento es un componente muy importante en toda la renovación de la Iglesia." El les dijo que desde sus once años hace una oración diaria al Espíritu Santo y añadió: "Esta fue mi propia iniciación espiritual, así que entiendo todos estos carismas. Son todos parte de la riqueza del Señor. Estoy convencido que este movimiento es una señal de su acción"

A nadie le puede quedar duda sobre el lugar que tiene en la Iglesia a la Renovación Carismática después del Congreso mundial de Movimientos Eclesiales celebrado del 27 al 29 de mayo de 1998. Dicho congreso fue promovido oficialmente por el Pontificio Consejo para los Laicos quien formalmente invitó a la Renovación Carismática Católica. Fue un representante de la renovación carismática quién presentó al Santo Padre en nombre de todos los movimientos, los votos de fidelidad a Su Santidad y a la Iglesia.

Juan Pablo II, 29 Mayo, 2004

«Gracias al movimiento carismático, muchos cristianos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, han redescubierto Pentecostés como realidad viva y presente en su existencia cotidiana»

«Deseo que la espiritualidad de Pentecostés se difunda en la Iglesia, como empuje renovado de oración, de santidad, de comunión y de anuncio»

El Papa alentó la iniciativa denominada «Zarza ardiente», promovida por la Renovación en el Espíritu, que como él ilustró, es «una adoración incesante, día y noche, ante el santísimo Sacramento; una invitación a los fieles a "regresar al Cenáculo"».
Su objetivo, según el Papa, es que los bautizados, «unidos en la contemplación del Misterio eucarístico, intercedan por la unidad plena de los cristianos y por la conversión de los pecadores». «Deseo de corazón que esta iniciativa les lleve a muchos a redescubrir los dones del Espíritu, que en Pentecostés tienen su manantial».

«Entre nosotros, con las manos elevadas, está orando la Virgen, Madre de Cristo y de la Iglesia. Imploremos junto a ella y acojamos el don del Espíritu Santo, luz de verdad, fuerza de auténtica paz».

Otras intervenciones de JPII sobre la Renovación Carismática
El Cardenal José Ratzinger, Prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, en su presentación del libro del Cardenal Suenens sobre la Renovación Carismática, reconoció el bien que ocurre en la R.C. y presentó algunas cautelas:

En el corazón de un mundo inmerso en un escepticismo racionalista, de repente surge una nueva experiencia del Espíritu Santo. Y desde entonces ha asumido la expansión de un movimiento mundial de renovación. Lo que el Nuevo Testamento nos dice sobre los carismas -que fueron vistos como signos visibles del advenimiento del Espíritu- no es solo historia antigua, ya terminada, sino que una vez mas se esta siendo extremadamente actual.

Hablando del tema del libro, Renovación y el Poder de las Tinieblas, dice:

¿Cual es la relación entre experiencia personal y la fe común de la Iglesia? Ambos factores son importantes: la fe dogmática sin el apoyo de la experiencia personal permanece vacía; la sola experiencia, sin relación a la fe de la Iglesia permanece ciega.

Finalmente, el exhorta a quienes lean el libro, a poner atención a la doble petición del autor:

... a los responsables del ministerio eclesiástico - desde el sacerdote parroquial hasta los obispos- no dejar que la Renovación les pase sino que le den una completa bienvenida; y por la otra parte... a los miembros de la Renovación que atesoren y mantengan su vínculo con toda la Iglesia y con los carismas de sus pastores. -Renevación y Poder de las Tinieblas, León Cardenal Suenens
Benedicto XVI a la Renovación en el Espíritu: Nada es imposible para la familia que confía en Dios
Mensaje enviado a la 30ª Convocatoria de la Renovación italiana «Rinnovamento nello Spirito» atendida por 25000 personas. 30 abril 2007

«Cuando una familia funda todo proyecto suyo en la confianza en Dios, nada le es imposible»

Mi Testimonio
por Padre Jordi Rivero

Era yo un joven estudiante de ingeniería cuando mi madre me invitó a un grupo de oración. La primera visita fue una gran sorpresa. Los cantos de alabanza, el gozo, los brazos elevados hacia el cielo y el entusiasmo por la Palabra de Dios. Era evidente que aquellas personas creían en un Dios vivo que se manifestaba entre ellos. Se oraba por los enfermos, con frecuencia se cantaba y rezaba en unas lenguas extrañas según el don de lenguas. Algunas personas dieron sus testimonios de curación o de favores recibidos. Otra experiencia nueva para mi fue escuchar palabras dichas en nombre de Dios: "Hijos míos les amo", "Hijos míos quiero un pueblo fiel y obediente". Sabía que eran mensajes bíblicos, pero todos los escuchaban concientes que son mensajes dirigidos a nosotros ahora y le daban gracias a Dios.

Pregunté si eran católicos y sonriendo me dijeron "¡claro!". Yo no estaba muy convencido hasta que me demostraron que ese mismo año (1975) habían celebrado una gran conferencia en Roma y el Papa les había concedido celebrar la Santa Misa en el altar mayor de San Pedro presidida por el Cardenal Suenens. Aquella experiencia de Dios y de hermandad me atrajo y seguí participando semanalmente, como quien descubre un mundo nuevo. Mi experiencia con la renovación fue siempre católica. En ella creció mi amor a la Iglesia, María Santísima y al Papa.

Un día el líder del grupo nos invitó a un seminario de la vida en el Espíritu Santo para prepararnos a recibir el bautismo del Espíritu Santo. Nos explicaron que no se trata de un nuevo bautismo sacramental sino de una apertura del corazón para que las gracias de aquel bautismo se aviven en nosotros. Fui con gusto pero no podía yo imaginarme las consecuencias que tendría para mi vida. Antes del Bautismo en el Espíritu me confesé y cada día le pedía al Señor que me llenara de su Espíritu Santo. El día del bautismo en el Espíritu nos hablaron de Pentecostés y nos animaron a abrir el corazón a su venida. Yo hice la renuncia a Satanás y renové mi fe en el Credo. Puse mi vida en manos de Jesús. FIAT. Le pedí a La Virgen que me ayudara a entregarme como ella, en ella, que se hiciera en mí la voluntad de Dios. "Haz lo que quieras". Recuerdo cuando me arrodillé ante el Padre Doyle y el oró sobre mí. Todos estaban alabando en lenguas. En ese momento experimente al Espíritu en mi corazón revelándome a Jesús: su amor por mi, su majestad y su humildad. ¿cómo explicar? Pablo lo dice bien: "juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo" Filipenses 3,8. Arrobado en esa experiencia sentí la certeza de que Jesús me llamaba al sacerdocio y así lo dije. Antes lo había pensado pero le ponía resistencia, pero esta se desvaneció y quedó una convicción profunda.

Al día siguiente me sentí triste ante la vocación al sacerdocio. Otra vez me parecía que sería incapaz de tanta renuncia. Pensé que quizás fue una decisión demasiado emotiva por la experiencia. Fui a un sacerdote y me dijo lo mismo, aconsejándome terminar la carrera y entonces ver si seguía la vocación. Pero esa noche al orar recibí paz sobre la vocación y me di cuenta que esperar a terminar la carrera sería un error en mi caso. Recibí el pasaje «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.» Lucas 9,62. En ese momento salí al jardín de casa y vi una paloma blanca que se posaba sobre la rama del roble. La paloma estuvo en el jardín, casi siempre en la rama por una semana. Fue para mí una señal de confirmación que me llenó de gozo. Era el año 1976. Puedo decir que desde entonces jamás he tenido ni la más pequeña duda de que Jesús me llamó al sacerdocio. Fui ordenado el 15 de mayo de 1982. Quiero expresar mi profunda felicidad y agradecimiento a Dios por haber llamado a este indigno siervo a ser su sacerdote para siempre.

Desde que experimenté la gracia de la Renovación Carismática la he vivido y compartido. El Espíritu Santo no ha dejado de ser un fuego en mi corazón que me mueve a estar conciente de su amor y desear corresponderle. Estoy profundamente agradecido al Señor.


Rosacruces

La fraternidad de los Rosacruces es mundialmente conocida como la antigua Orden Mística de la rosa cruz, con frecuencia abreviada en AMORC. Su símbolo: una cruz con una sencilla rosa en el centro.

Los rosacruces se autodefinen de la siguiente manera:

"Los rosacruces son una Orden Fraternal. Son un grupo de hombres y mujeres progresistas, interesados en agotar las posibilidades de la vida, mediante el uso sano y sensato de su herencia de conocimientos esotéricos y de las facultades que poseen como seres humanos. Estos conocimientos, que ellos fomentan y enriquecen con nuevos hallazgos, abarcan todo el campo de los esfuerzos humanos y todo fenómeno del universo conocido por el hombre" -El Dominio de la Vida, (publicación oficial), pág. 16).

En el folleto oficial editado por la gran Logia de San José y titulado "¿Que y Quienes son los Rosacruces?" se dice:

Cada miembro recibe enseñanza sobre el significado y la aplicación de las leyes Cósmicas y Naturales en el Universo en torno a sí, y en sí mismo. El agrupa en una filosofía de la vida, idealismo metafísico, y en las prácticas de filosofía de la vida como la física, la química, la biología, la fisiología y la sicología. El busca también para sus campañas pedagógicas liberar a la sociedad de la esclavizadora influencia de la superstición.

En la Enciclopedia Británica se encuentra el artículo Rossicrucianism, escrito por H. Spenser Lewis quien era el "Imperator ad vitam" y el ideólogo más acreditado de este movimiento:

" El rosacrucismo es un sistema de filosofía mística cuyo fin es el de guiar el desarrollo de la conciencia interna. La opinión popular atribuye su fundación, ocurrida en Cassel, Alemania, en el siglo XVI, a la publicación de unos folletos titulados: "Allgemien und general Reformation der gañen weiten Welt" y "Fama Fraternitatis", atribuidos al teólogo Valentín Andrea. (1586-1654)...

Orígenes del Rosacruz según ellos mismos

Los orígenes del Rosacruz no tiene nada que ver con la Iglesia de Cristo. Ellos mismos, en sus publicaciones, reclaman que sus orígenes se remontan a las escuelas de misterios, de conocimientos secretos, del antiguo Egipto establecidas durante el reinado de Thumose III, hacia el 1500 antes de Cristo. Su sucesor Amenhotep IV, jefe también de las escuelas de misterios, y que "abolió el politeísmo", es considerado por los rosacruces como su tradicional gran maestro... De Egipto, dicen ellos, la hermandad se extendió a Grecia y Roma. Después de Cristo, se perpetuó en las sectas gnósticas enemigas irreconciliables del auténtico cristianismo y, durante la "tenebrosa" Edad Media, las misteriosas enseñanzas rosacruz vivieron en clandestinidad, soterradas bajo diversidad de nombres esotéricos. Se fue transmitiendo secretamente hasta su estructuración en le siglo XVII.

El Rosacruz a la luz de la Historia:

El mismo H. Spenser Lewis forzado por el carácter de seriedad de la Enciclopedia Británica reconoce que los testimonios más antiguos hacen remontar el Rosacruz a 1410. Sin embargo, la crítica histórica hace ver que La Fraternidad Rosacruz no llega más allá de 1614, cuando un teólogo luterano llamado Juan Valentín Andrea publicó en Cassel, Alemania, el folleto titulado " Fama Fraternatis Rosa Crucis". En el folleto se cuenta la historia de un noble alemán, Christian Rossecreuz (1378-1484), personaje de leyenda sin base histórica, que en sus viajes al Oriente se inició en los misterios de la magia que mezcló con doctrinas cristianas, fundando la Hermandad Rosacruz, en 1408. Andrea se presentaba como heredero de sus secretos que ofrecía al público en su obra. La Rosa y la Cruz eran parte del escudo de la familia Andrea.

Vinieron a América en 1694

El folleto tuvo éxito en un mundo hambriento de misterio y esoterismo, y el mismo Andrea, cuando quiso detener la avalancha que había desencadenado, no lo pudo lograr. El Rosacruz se funda, pues, en las enseñanzas de Andrea. La masonería, fundada como sociedad secreta organizada hacia el 1717, tomó algunos elementos del Rosacruz, como el nombre del grado 18 en el rito escocés, pero es una organización independiente.

Hoy el Rosacruz está extendido por todo el mundo. Varias organizaciones rosacruz reclaman para sí la primitiva herencia. La más fuerte, "La Antigua y Mística Orden Rosae Crucis", abreviado AMORC tiene su centro en el parque Rosacruz de San José California (USA).

El Rosacruz es una religión no cristiana:

Los Rosacruces hacen grandes esfuerzos a través de sus publicaciones para negar que son una secta o una religión:

Desde su más remoto principio la Orden Rosacruz se ha mantenido libre de sectarismo y afiliaciones religiosas, prefiriendo más bien que cada miembro siga los dictados de su propia conciencia en asuntos de religión. Jamás se ha visto envuelta en controversias políticas y constantemente ha combatido la superstición, la ignorancia y el temor, como los mayores enemigos del hombre"... (El Dominio de la Vida, pág. 18)

Estas clarificaciones serán necesarias para hacer amigos pero no representan la verdad. R. Swinburne Clymer, rosacruz no perteneciente a la escuela de San José, afirma categóricamente: "Hay quienes declaran saber mucho de la Rosacruz, y sostienen, sin embargo, que la Fraternidad no es religiosa. La Rosacruz está empeñada en la revelación de los misterios divinos...Su obra es profundamente religiosa"...

La Rosacruz entra claramente en el campo de la religión. Es un nuevo brote de la antigua herejía llamada "Gnosticismo". Los rosacruces, como lo afirma R. Swinburne, y aparece en innumerables textos, son los llamados en la historia "esenios, gnósticos, iluminados, albigenses..."

El gnosticismo fue el enemigo más peligroso del cristianismo dado que se presentaba con un ropaje científico y de alta especulación, y se atribuía la clave de los secretos de la ciencia humana y divina. Amalgama religioso- científica que tomó del Platonismo la concepción de la "ideas", diversos principios ascéticos y un misticismo extraño y exagerado de características panteístas del neopitagorismo y neoplatonismo, las concepciones cosmogénicas de la India y Egipto junto con un cúmulo de ideas religiosas, y todo ello mezclado con ideas cristianas, como la Redención. En otras palabras, el gnosticismo es el fruto de la fascinación de los hombres por obtener conocimientos sobrenaturales sin recurrir ni obedecer a Dios.

La lectura de los textos rosacruces hace revivir parecidos textos gnósticos. El jefe gnóstico Carcoprates tiene teorías que hoy repiten publicaciones rosacruces en mil formas. Jesús, dice él, es hijo de José y nace como los demás hombres. Por la resurrección se libera de su existencia anterior, triunfa de la muerte y del mundo y recobra al Padre. Este fenómeno se repite en muchos mortales. Si no se hubiera liberado se sucederían diferentes encarnaciones.

La Iglesia desde el principio combatió fuertemente estas herejías. Entre los Padres que se distinguieron por sus enseñanzas contra los gnósticos están San Justino, San Ireneo y Tertuliano.

El Rosacruz es una religión. Tienen en San José su Templo Supremo el cual está repleto de símbolos religiosos. Llaman también templos a los centros en que se reúnen. "Ecos del Templo" se llama la sección informativa de la revista Rosacruz, "templo" es un edificio dedicado al culto religioso.

Principios religiosos del Rosacruz:

1) Un dios impersonal. El dios de los rosacruces no es el Dios personal y único que adoramos todos los cristianos, que antes adoraron y siguen adorando los verdaderos judíos, ni aún el Dios de los mahometanos que es también el Dios de Abraham y Jacob.

Los rosacruces creen en una "inteligencia cósmica"..."una poderosa inteligencia cósmica que desde los extremos del universo sube y baja (como la marea) a través de los profundos recesos de la mente humana, creando una sabiduría humana que puede llevar a los hombres y mujeres a las cumbres de la perfección personal". Todo esto implica un panteísmo decidido y claro, un dios impersonal que no es mas que parte del universo. Ese "dios" no es mas que una misteriosa fuerza física que actúa sintonizada con las demás fuerzas de la naturaleza. Es el panteísmo de los gnósticos bajo otras formas.

El mundo y todas las cosas son "emanaciones" de la inteligencia cósmica. R. Sminburge, desarrolla la idea de que la religión rosacruz no es sino la religión de todos los pueblos, y va seleccionando en la historia religiosa los nombres de los pensadores de tendencia panteísta: "Pitágoras enseñó que Dios es la Mente Universal difundida a través de todas las cosas...Cicerón anota que Pitágoras concibió a Dios como un alma que inunda toda la naturaleza de la que cada alma es una parte".

Este es el concepto rosacruz de Dios, que excluye radicalmente nuestra concepción religiosa de un solo Dios personal que transciende todas las cosas y las crea de la nada por puro amor y no por necesidad. Este punto por si solo deja claro la absoluta incompatibilidad entre el catolicismo y la secta Rosacruz.

2) Reencarnación: Es una de las verdades básicas del rosacruz, y que todas las sectas rosacruces creen firmemente: "la reencarnación de las almas, escribe uno de sus doctores, como ley exacta de justicia es generalmente aceptada como una verdad, así como la salvación no es otra cosa que la liberación del alma de sucesivas encarnaciones"... En la filosofía rosacruz no hay trasmigración de almas animales, sino que "nos encarnamos en mejores hombres, progresando siempre hasta nuestra total liberación, o salvación..."

La preexistencia es un principio cardinal de la Cruz Rosada. "Los hombres que han vivido en la tierra una existencia anterior...tienen formas, expresión, y movimientos sugestivos de paz, tranquilidad y armonía que no tienen los que sólo ahora inician su vida en el planeta"...

Organización

Cada jurisdicción está bajo un "Imperator", que cuenta con el consejo de un Supremo Concilio y da cartas de constitución a las logias y los capítulos por el nombramiento de un alto oficial como miembro del Concilio Internacional Rosacruz: Este organismo constituye el supremo poder orientador de la organización mundial.

La organización dice no tener relación con ninguna otra fraternidad, a pesar del hecho que existe un grado en el rito escocés de la Masonería que se llama "Rosacruz". Historiadores masones han escrito que la masonería fue bosquejada según el ritual Rosacruz, pero el Rosacruz nada reclama a este respecto. Hay algunas sociedades masónico-rosacruces, como la "Sociedad Rocicruciana" en Inglaterra, con su cuartel general en Londres y compuesto exclusivamente por masones, pero no son parte integrante de la Organización Internacional Rosacruz.

Adaptado del libro "Las Sectas nos Invaden" de Juan Miguel Ganuza, Ediciones Paulinas.

1 comentario:

  1. Hola a todos me gustaria ser parte de rosacruz amorc vivo en monterrey nuevo leon.les agradeceria cualquier informacion mi correo es
    crazyforever@hotmail.com

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