viernes, 11 de junio de 2010

Anécdotas Irrepetibles de la Patria

Gentileza: Stella Maris Romaña (Resistencia Chaco)
Ejemplos de una Argentina que fue y que difícil vuelva a ser

Bajo la presidencia del Gral. Roca, ante los riesgos de algunos conflictos fronterizos, éste, con buena previsión, encomendó al Gral. Pablo Ricchieri, que viajara a Alemania y adquiriera 40 mil fusiles Máuser para equipar convenientemente al ejército.
El general Ricchieri formalizó rápidamente la compra de los máuseres con las fábricas alemanas. En la entrevista final, se le acercó un representante de los fabricantes, quien le presentó un sobre y le expresó:

-General, los fabricantes me han encomendado que le entregara este sobre con el importe de "la comisión" que le corresponde por su intervención.

Ricchieri abrió el sobre y encontró un cheque de un considerable monto. Sin titubear, tomó el cheque, lo endosó y se lo devolvió al funcionario diciéndole:

-Mande tres mil Máuser más.
Creo Juanca que al decir anécdotas irrepetibles de la Patria solo estamos negando la posibilidad de ser la Argentina confiable, no sobornable, la Argentina de valores que con el hacer y el decir de sus hombres que representan a La Nación muestren al mundo la calidad y el respeto que nos merecemos los que confiamos en esa representación democrática.
Stella Maris
Romaña.

Stella. Al final de estas anécdotas, quién las escribió dice que la Argentina era así “por su gente”, coincido plenamente con esto, ocurre que hoy y desde hace mucho tiempo, nuestra gente es diferente, hoy les preocupa más otras cosas. Podemos decir de otro modo y llegar al mismo resultado: nuestra gente es la misma que antes pero considera otros valores como principales, esto los hace diferentes. Tu definición es muy cierta pero al mismo tiempo anacrónica, no va más allá de un mero discurso político dentro de una sociedad que tiene otros intereses y los muestra en su hacer cotidiano personal que hace al conjunto social dando como resultante gobiernos y gobernantes que tienen el mismo común denominador, ocurre en la Presidencia de la Nación, en todas las provincias, municipios, gremios, agrupaciones… Nos hemos transformado en un país de ladrones de modo generalizado, la plaga es mucho mayor que la buena hierba. El deseo de los que están en el “escenario del súbdito” (El Pueblo), clama justicia, pero si a este le cambia la suerte y se sube al “escenario del Poder” es tan injusto o peor que aquellos que antes criticaba.
¿Qué hace que estas anécdotas sean irrepetibles? ¿Por qué decís que este es un modo de negar la posibilidad de ser nuevamente una Argentina confiable? ¿De dónde vienen esos valores perdidos en la historia? ¿Crees en Dios o en el Genio de la Lámpara de Aladino? Creo que aquí está la respuesta.
Juan Carlos.
Unos años después, el gobierno argentino, envió al Almirante Onofre Betbeder a Inglaterra, para controlar la entrega de los acorazados "Rivadavia" y "Moreno" en las debidas condiciones.

Éste viajó a los astilleros de Southampton y por 4 meses inspeccionó los barcos tornillo a tornillo. Al concluir satisfactoriamente su inspección, telegrafió al gobierno argentino para que saldara la cuenta.

Al día siguiente, un empaquetado funcionario de levita, se presentó a su oficina y le dijo:

-Almirante, permítame que le entregue este sobre en reconocimiento por su trabajo y la imparcialidad con que ha cumplido su misión.

Betbeder abrió el sobre y retiró un cheque, e inmediatamente llamó a un secretario y le dictó la siguiente nota:

"El gobierno de la República Argentina cumple en agradecer a los directores de los astilleros la rebaja por la cantidad de 300 mil libras esterlinas, que han tenido a bien hacerle sobre el precio de los barcos".

Otros años más tarde, bajo la presidencia de Victorino de la Plaza, el presidente del Brasil viajó a la Argentina en una visita de confraternidad.

Entre los agasajos se programó el banquete oficial. Como éste no podía realizarse en la Casa Rosada, por hallarse en reparaciones, resolvió que se celebrara en la casa particular del presidente, en la calle Libertad.

Al día siguiente del banquete, Victorino de la Plaza, llamó a su ama de llaves y comenzó a extender los cheques de su cuenta personal, para pagar a los proveedores. Al concluir le observó al ama de llaves:

-Señora, falta la cuenta de los vinos.

Ésta le explicó:

-Sr. Presidente, como era una comida oficial, se trajeron los vinos de la bodega de la Casa de Gobierno.

Plaza le contestó:

-Señora, en mi casa el gobierno no paga los vinos. Vaya al almacén y reponga a la bodega las botellas que se consumieron.

En aquel entonces, la Argentina ocupaba el 6º lugar en la escala mundial. POR SU GENTE.

Igual que ahora... ¿no?

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