miércoles, 17 de noviembre de 2010

Alguien puede entender esto? Mirémoslo desde la historia

Que los argentinos ya nos acostumbramos a tal punto de aceptar como normal algo que estábamos convencidos, tiempo atrás, haberlo superado totalmente. Vivimos un despilfarro gubernamental con una aguda esquizofrenia política ejecutada por inmaduros hombres y mujeres que conducen la política de hoy. Son fruto del alumbramiento de un vientre popular embarazado de corrupción.

¿Cuál es la esperanza?, si primero deben cambiar ellos. ¿Esto se soluciona con votos? ¡Seguro que no!

El perfume de moda es aquel que huele nauseabundo, pero se lo pretende camuflar con olor a rosas, ¿para qué?, no se, si lo mismo huele a podrido.

La miseria, la basura, se viste de gala y ya está en condiciones de gobernar, legislar, conducir.

Por otro lado, el pueblo está dejando que nos arruinen la educación del país, en este progresivo deterioro de nuestras escuelas dentro del ámbito educativo, pedagógico, conductas, excelencias. Este sistema educativo se ha convertido en una fábrica de ciudadanos como ellos: mal educados, superficiales, carente de valores, prepotentes…

QUIENES GOBIERNAN TRANSFORMAN AL PUEBLO EN ELLOS, EN IGUALES A ELLOS, PERO POBRES Y FRACASADOS. Frase sabia para tener en cuenta en estos tiempos. (Juan c)

Sobornos en Diputados: la Presidente dio la orden
Por Guillermo Cherashny para el Informador Público

Desde la derrota de la madrugada del jueves en la votación del presupuesto, el kirchnerato les restó importancia a los sobornos y extorsiones en la Cámara de Diputados.
Pero María Servini de Cubría, a cargo de la investigación judicial, avisó que era su obligación citar como testigos a las diputadas Cinthia Hotton y Elsa Álvarez y hasta a la propia CFK. Ésta había ordenado por mensaje de texto aprobar sin concesiones el presupuesto nacional pero también que los diputados dejaran sin quórum varias iniciativas de la oposición que tenían dictámenes de las comisiones respectivas y que se podían aprobar por la mayoría que dispone la oposición. La presidente quería, en realidad, la chancha y los 20. Es decir, que le aprobaran el presupuesto pero que no tuvieran media sanción los proyectos de la oposición. Esto aparentemente fue aceptado por el alfonsinismo pero significaba romper todos los acuerdos, lo que facilitó que Elisa Carrió hablara de “la gran Jaroslavsky” y “la Banelco de Cristina”, en referencia a los más de 20 diputados de varios bloques opositores que estaban en el recinto y se fugaron y también a los que se quedaron y se dieron vuelta, que fueron como 10.

Huellas por todos lados

Treinta diputados que cambien de opinión no es poca cosa, más teniendo en cuenta un gobierno como el kirchnerato, que viene extorsionando a los gobernadores para que los diputados y senadores voten los proyectos del ejecutivo. Pero a partir de marzo de este año, cuando la oposición impuso su mayoría, las extorsiones y sobornos se hicieron todo el tiempo, supervisadas personalmente por Kirchner, sin que hubiera pruebas de tales prácticas.

Ante la muerte del líder y la intransigencia de la presidente, todos los ministros salieron a buscar a diputados que se dieran vuelta o se ausentaran para que el oficialismo pudiera ganar, ya que normalmente pierden 130 a 90. Sin embargo, el jueves a la madrugada, perdieron 117 a 112, lo que demuestra que la operación Banelco estuvo muy cerca de ganar.

Esta desordenada caza de votos del gobierno se hizo muy desprolija y dejando huellas digitales como nunca antes había ocurrido. De ahí las denuncias de Hotton y Álvarez, que destaparon la caja de Pandora de la corrupción del kirchnerato y ahora las citaciones de Servini de Cubría.
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¿SE AGOTA LA INVULNERABILIDAD?

CFK estira su victimización para frenar a la oposición y contener el malestar kirchnerista

Por Carlos Tórtora para el Informador Público

La estrategia mediática que el gobierno está aplicando tiene dos ejes: la victimización presidencial frente a las supuestas maniobras opositoras para no dejarla gobernar y la prolongación sine die del duelo y la evocación de Néstor Kirchner. El éxito de esta operación fue indudable en las primeras dos semanas posteriores a la muerte de Kirchner, pero en los últimos días ya circularía por lo menos una encuesta en la que la popularidad de CFK desciende varios puntos.

Este escudo construido alrededor de la figura de la presidente viuda sirve, sobre todo, para comprarle tiempo. La dirigencia opositora, influida por la construcción mediática, no se anima a embestir contra la presidente, ni siquiera cuando sus responsabilidades políticas son obvias. Si la mayoría de los ministros del gabinete nacional se dedicaron a tratar de sobornar -de un modo u otro- a numerosos diputados de la oposición en la sesión para votar el presupuesto, sólo caben dos posibilidades. La primera -y más probable- es que la presidente haya autorizado la operación. La segunda, también grave, es que los ministros hayan actuado por su cuenta, lo que indicaría que el gobierno se encuentra en un estado de descontrol interno. Pero las acusaciones de la oposición sólo llegaron hasta los ministros y eludieron la investidura presidencial. ¿Cuánto durará esta indemnidad? Es difícil decirlo. Hacer anticristinismo parece ser hoy una conducta políticamente incorrecta. Pero los consultores coinciden en que es difícil que esta situación se prolongue demasiado y que, seguramente antes de fin de año, Cristina perdería la protección de su escudo mediático y quedaría al alcance de las críticas, lo que construiría un escenario bastante distinto al actual. Dicen que la decisión de Carlos Reutemann de abandonar la mesa chica del Peronismo Federal estuvo muy influida por una encuesta que le daba a la presidente un crecimiento de 27 puntos. Pero esta semana, el santafesino recibió una nueva medición que señala que aquélla ya habría bajado 19 puntos de los que había crecido. Según refiere la fuente, Reutemann, en vista de los nuevos números, decidió no irse definitivamente del Peronismo Federal y esperar los acontecimientos. A todo esto, los asesores de imagen de la Casa Rosada están decididos a no aflojar. Ayer, la presidente encabezó en el Luna Park la apertura de un congreso de microemprendedores, del que también participó la ministra de Desarrollo Social y hermana del ex presidente, Alicia Kirchner.

Lo primero que hizo la jefa del Estado, con la voz quebrada y al borde de las lágrimas, fue recordar que la última vez que había estado en el Luna Park la había acompañado Kirchner. Fue el 14 de septiembre último, pocos días después de que el ex presidente fuera sometido a una angioplastia.

Defendiéndose de los propios

Pero el escudo mediático de CFK le sirve no sólo para neutralizar a los opositores sino también para postergar el disenso de la dirigencia oficialista. Entre los gobernadores y los intendentes del conurbano crece el malestar por el desorden político del gobierno y las líneas cruzadas entre Julio De Vido, Aníbal Fernández y Carlos Zannini. El actual éxito de CFK en las encuestas opera como una mordaza sobre las críticas, pero éstas se siguen acumulando. Días atrás, Aníbal Fernández tuvo que esforzarse para tranquilizar al gobernador sanjuanino José Luis Gioja. Éste había empezado a comentar su inminente decisión de adelantar las elecciones provinciales, asegurándose así la reelección y despegándose de las elecciones nacionales y de la eventual candidatura de Cristina. En consonancia con Gioja estarían dos gobernadores K de pura cepa, el misionero Maurice Closs y el entrerriano Sergio Urribarri, que se enfrenta a una dura interna en el PJ con Jorge Busti. Ambos estarían convencidos de que deben adelantar sus elecciones locales como ya lo hizo Juan Manuel Urtubey en Salta. Estos tres gobernadores estarían dispuestos a esperar hasta marzo, pero no más, para dar un paso que seguramente sería leído como una falta de confianza en la reelección presidencial. Por su parte, el tucumano José Alperovich, que también lucha por su reelección, se sumaría al trío señalado. En cambio, Jorge Capitanich (Chaco), Gildo Insfrán (Formosa), Walter Barrionuevo (Jujuy) y Oscar Jorge (La Pampa) hasta ahora no darían señales de querer adelantar sus comicios.

Hoy por hoy, la situación interna del kirchnerismo está signada por los empates. Hugo Moyano y los intendentes bonaerenses pulsean por el control del aparato partidario, sin que ninguno obtenga una ventaja decisiva. En el gobierno, Aníbal Fernández y Julio de Vido coexisten en un equilibrio inestable entre la política y la caja. En cuanto a Daniel Scioli, está consolidándose en su candidatura a gobernador, pero tiene la provincia invadida no sólo por las huestes de Hugo Moyano sino por las distintas tribus K (Colina de Alicia Kirchner, Amado Boudou, etc.) que le complican seriamente su manejo del territorio. La presidente, como buena discípula de su difunto marido, lejos de atenuar estas tensiones, las alimenta en todo cuanto puede. Tal vez convencida de que la discordia entre sus seguidores le facilitará el control sobre los mismos. Esta última parte, la conducción del multifacético kirchnerismo, es justamente lo que está en duda.

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