miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Qué significa confesión?

Nuestro país se caracteriza por tener un pueblo que tiene un deseo muy profundo de confesarse. Al argentino le encanta la confesión, y cotidianamente la practica. Se confiesan los creyentes de todas las religiones, no importa cual fuere, también lo hacen los ateos y los agnósticos, cosa que nos permite generalizar diciendo que todos los argentinos nos confesamos regularmente.

¿Alguna vez escucharon o fueron parte de esta conversación?: -“Che, ¿qué te pasa que estás con esa cara?-, -Es que me mandé una macana, no me di cuenta y ahora no sé cómo arreglarla…, o, –Se me fue la mano, no era para tanto y me dejé llevar por los impulsos…” Y entre pitos y flautas se larga en confesión.

-“Che, necesito contarte algo, ya no me lo banco y necesito que me escuches, ¿podés hacerlo?”-

Luego habrá que dar una respuesta: -“No le des bola… dejá que eso se va a arreglar solo con el tiempo…”- Lo único que te deja en claro es que te confesaste al cohete.

También suele ocurrir este tipo de respuesta: “-Che, no lo tomes a mal…, pero creo que deberías visitar a un psicólogo…” Y al visitar al psicólogo se hace lo que se llama “confesión general”, pues le contás toda tu vida.

Se estila mucho en estos tiempos visitar al psiquiatra, y a veces por problemas muy simples.

También existen los consejeros, entrenadores..., astrología, cartomancia, quiromancia, etc., donde se les abre el corazón para contar sus cosas y esperar de ellos una solución.

¡Cuántas poesías, cuántos poemas, cuántas canciones expresan una “confesión pública”!, o sea que todo el mundo se entera.

Creo que los ateos son los que más se confiesan, pero no con un sacerdote católico, claro. Esto también ocurre con muchos católicos y gente de distintas religiones.

¿Por qué nos confesamos?, ¿acaso nos damos cuenta que al dañar a alguien nos dañamos a nosotros mismos? Nos confesamos porque sentimos algún dolor allá adentro, en algún lugar donde no tenemos acceso. Quiero contarles algo de eso.

¿Cargo de conciencia? ¿Conciencia? En este lugar las cosas no envejecen, es muy raro, “esto ocurrió hace veinte años pero ahora, aún cuando muchas otras cosas han quedado en el olvido, este dolor permanece intacto tan solo con el recuerdo”. No envejece ni se borra, está intacto como en el momento ocurrido.

Esto también ocurre con las cosas lindas, pues quedan grabadas en ese lugar y al recordarlas se hacen presente del mismo modo que el caso anterior.

Estoy explicando que “la Eternidad” existe, y todos somos testigos de ella.

Cuando nuestro cuerpo muera va a quedar eso, eso que le ponen tantos nombres y se refieren al “Alma”. Lugar donde no llegan los fármacos ni cirugías, pues estos solo pueden lograr silenciar la alarma “del cerebro” haciendo olvidar, mentalmente, aquello que existe “en otro lugar” y no muere jamás. Si te sorprende la muerte, ese dolor lo tendrás vivo y cara a cara por toda la eternidad. El ser ateo no exime de dolor.



La Confesión, según la Iglesia Católica

Es el Sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación, es un sacramento de “curación”, pues solo puede llegar al alma “eterna” alguien quien vive en la eternidad.

Significa curación, porque luego de recibir este sacramento, poco a poco se va apagando ese dolor. En algunos casos es inmediato, en otros tarda un poco, pero se cura. Esto significa que queda en la memoria el hecho doloroso, pero ya no duele, porque ha dejado de existir en el alma, solo quedó en la memoria como un hecho histórico que en algún tiempo serán perdidas en el olvido para siempre.

Significa Reconciliación, por haber sido perdonado por Dios y estar en su gracia nuevamente, Cristo nos ha sacado de “ese infierno” de dolor para vivir en la alegría de su presencia.

Significa Penitencia, porque quien recibe este sacramento fue voluntariamente, reconociendo que ha ofendido a Dios y necesita su perdón.

Quien pide perdón por algo robado, viene a devolver la cosa robada para obtener el perdón. Quién rompió algo ofrece restauración. En todos los casos siempre se ofrece reparación del hecho. Es natural.
Por otro lado, quién pide perdón se presenta con humildad ante el ofendido, por lo tanto, el ofendido es quien pone las condiciones para el perdón. Es natural.
Cuando se explicó el Sacramento del Bautismo vimos que somos parte de Cristo formando su cuerpo llamado Iglesia, significa que al ofender a Dios también estamos ofendiendo a su Iglesia, por lo tanto, necesitamos también el perdón de su Iglesia.
Jesucristo les ha dado a sus apóstoles el poder de perdonar los pecados, significa que Jesús ha creado este sacramento, luego la Iglesia según el paso del tiempo ha decidido el modo y la forma en administrar este sacramento eligiendo la confesión de los pecados.
Significa que cuando el sacerdote da la absolución, o sea el perdón, es el mismo Dios el que perdona a través de su iglesia.

Para recibir este sacramento hay que ser bautizado, pues quien no está bautizado debe pedir el bautismo, en él está incluido el sacramento de la reconciliación, o sea que el que se bautiza no necesita confesarse.

¿Cuál es el significado de este sacramento?

Hemos visto que en el Bautismo, el alma queda limpia, pura, sin manchas. Pero al andar en la vida no es posible mantener esa blancura intacta, hay veces que nos salpican con barro, en otras, uno mismo se arroja… Es muy notable el aspecto que presenta un traje bien blanco “con una pequeña mancha”, se nota mucho. Este es el motivo principal que la gente no usa ropa blanca, “para que las manchas y suciedades no se noten”. Por eso el pecado se nota mucho más en el bautizado que en los tienen el alma de otro color.

Este sacramento limpia las manchas, pero debe existir un propósito de no ensuciarla nuevamente, por eso este sacramento también se llama Sacramento de Conversión, porque se retoma al camino de la Gracia.

¿Por qué conviene confesarse con un sacerdote?

Porque además de todo lo antes dicho, el sacerdote da consejos, saben mucho de psicología, muchos de ellos son psicólogos universitarios. Además de esto, muchas veces el sacerdote dice: “eso no es pecado”, porque en algunas ocasiones estamos confundidos y necesitamos ayuda para aclarar ciertas cosas que nos confunden.

El sacerdote pronuncia la fórmula: “yo te absuelvo, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, y Dios, nuestro Señor, realiza el milagro. Se obtiene el perdón de la Iglesia y de Dios. Todo esto también actúa psicológicamente, pues cuando uno sale de la confesión, se siente de maravillas. Hace bien al alma y al cuerpo. Hay curaciones múltiples.

¿Cómo es la modalidad de este sacramento?

Primero hay que revisar la conciencia, y comparar con los diez mandamientos. Todo lo que está en contra se llama pecado.

Luego se accede a un sacerdote católico, como confesor, iniciando el sacramento con la señal de la cruz.
  • El sacerdote saluda: “Ave María Purísima”, y se responde: “Sin pecados concebida”
  • Luego se confiesan “todos” los pecados. Solamente los pecados, pues las dudas, consultas, se realizan en una entrevista con el sacerdote en otro momento y lugar. 
  • Después, el sacerdote pide que hagas la oración de contrición: “Pésame Dios mío, y me arrepiento de todo corazón…”
  • En ese momento, el sacerdote pronuncia la fórmula de absolución, donde Dios y la Iglesia perdonan los pecados confesados.
  • Finalmente, el sacerdote asigna una penitencia que pueden ser el rezo de algunas oraciones, o alguna acción de reparación.
Oración de Contrición (Autor desconocido)
"No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera."

No nos gusta andar sucios, por eso nos bañamos regularmente, porque no queremos tener mal aspecto ni oler de modo desagradable. El alma también tiene aspecto y olor, así que hay que tenerla siempre limpia y perfumada de un modo agradable.

Estás a tiempo, dale un buen baño a tu alma ahora que estás vivo, no sea cosa que mueras sucio y mal oliente, porque este baño del alma se da con el consentimiento y arrepentimiento del pecador, por lo tanto, no se les da a los muertos, y cuando uno muere quiere ir al cielo, lugar donde van “solamente” las almas sin manchas y totalmente limpias.

¿Dónde tenés planeado pasar la eternidad?
Editado: 03-12-09; 20:45hs

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